jueves, 11 de abril de 2019

AUTOESTIMA


La Autoestima tiene dos componentes que resultan indispensables para su desarrollo y son: La eficacia personal y el respeto a uno mismo.

Autoestima=Eficacia Personal+Respeto a sí mismo

Eficacia Personal:

Confianza ( por experiencia) en el funcionamiento correcto de nuestros procesos mentales (capacidad de análisis, comprensión, secuenciación, aprendizaje, elección y decisión), capacidad de observación objetiva de los hechos. Creer en uno mismo y confiar en uno mismo.
La eficacia personal o excelencia, que es lo mismo, se basa en un perfecto equilibrio de las tres cualidades humanas fundamentales: Sinceridad, Valor y Prudencia.

Sinceridad: con nosotros mismos para reconocer tanto los valores como los defectos, sin exaltaciones fruto de las pasiones (orgullo, vanidad, envidia), ni baja estima fruto del miedo, pereza o negligencia.
Valor: para afrontar la realidad, el trabajo y el esfuerzo que supone darnos cuenta de nuestros defectos, limitaciones o imagen deteriorada (en mas o menos) y ponernos manos a la obra y cambiar.
Prudencia: todo sin sacudidas bruscas, hay que hacerlo todo paso a paso, "sin prisa pero sin pausas", sin "arrancadas de cabello y paradas de asno", con el cuidado que se requiere para cualquier acto de alta precisión.

Respeto a sí mismo o Sentido del valor personal

Reafirmación de la valía personal, del derecho a vivir y ser felíz. Satisfacción serena en la adecuada forma de eficacia personal. Darnos el permiso para actuar en pos de nuestra correcta autoestima y valoración.

¡Eres Valioso, reconócete, respétate, actúa! Ser o no ser consciente, he aquí la cuestión.

En esto es precisamente en lo que consiste el Desarrollo Personal, en conseguir ajustar a la realidad, o a lo más próximo que podamos de ella, nuestra distorsionada autoimagen y estima.
Sería perjudicial ofrecer a la gente conceptos o técnicas de autoestima para que se "sientan bien", sin hacer un trabajo previo relativo a la consciencia, la responsabilidad y elección moral, es decir sin que exista un Desarrollo Personal.
Desarrollo Personal es lo mismo que autorrealización, y lo podemos definir partiendo de las dos acepciones o sentidos que la abarcan.

La primera, en el sentido más occidentalizado, es lo que se produce cuando la persona llega a vivir plenamente, a sentir su vida conscientemente, experimenta su realidad como ser humano disfrutando de una existencia integrada con el mundo que le rodea. Es sentirse ser uno mismo en relación con el mundo.

La segunda, dando un sentido profundo, poco común en Occidente, autorrealización o desarrollo personal, supone llegar a descubrir nuestra identidad existencial, nuestra identidad última, o lo que es lo mismo nuestra ESENCIA.
Aquí identidad significa quién somos o qué somos realmente; no como seres humanos de carne y hueso (hechos como estamos de multitud de partes cambiantes) sino como identidad última o esencia inmutable.
Al alcanzar ese estado de reconocimiento, surge en cada uno de nosotros esa noción de sentirnos uno mismo, algo íntimo y profundo que permanece invariable a lo largo de nuestra vida y de los cambios que durante ella se producen.

¿ Por qué es importante descubrir esa identidad inalterable o Esencia humana?

Porque cuando se descubre la Esencia, o mejor dicho, cuando entramos en contacto de nuevo con nuestra propia Esencia, se solucionan completamente todo lo que es el anhelo de la vida y se resuelven todos los conflictos y problemas que la persona tenga. En ese estado el individuo se realiza plenamente, es decir, alcanza una comprensión más allá de sus sueños, y descubre el sentido de sí mismo (¿quién soy yo?), de la existencia (¿qué es la vida?), y de lo que está más allá de lo que ahora se entiende por sí mismo y por existencia (¿y después de esta vida qué?). No es que todo se vaya a resolver como con el toque de una "varita mágica", ni mucho menos, lo que ocurre es que el individuo comienza a comprender el auténtico sentido de la vida, su misión y su función a partir de una visión transpersonal o espiritual de la vida; lo que sí se ha producido a sido una evolución en su consciencia.

Quiero aclarar, llegados a este punto, que cuando hablo aquí de "espiritualidad", en ningún caso estoy haciendo referencia a las religiones o cultos. La espiritualidad no tiene nada que ver con las religiones. Las religiones son métodos (no exclusivos) para alcanzar la espiritualidad. Cuando me refiero a "espiritualidad", lo hago desde el plano transpersonal, como un nivel que todo ser humano tiene que alcanzar si quiere realizarse completamente como tal.
La "espiritualidad" consiste en experimentar, en asimilar la pertenencia a un sistema de mayor tamaño y con un fin de superior envergadura que lo individual; sería como pasar a comprender que somos parte de otro "ser" que es superior a nosotros como individuos unitarios.
Por ejemplo: cuando no se ha alcanzado ese nivel de "espiritualidad", se tiene un concepto (en el caso de la familia), como algo que nos pertenece- hablamos en términos de mi familia-, como propiedad, como una parte de mi identidad. Al trascender, al situarnos en el nivel de "espiritualidad" (y siguiendo con el mismo ejemplo anterior), pertenezco a una unidad de mayor dimensión que es la familia. yo ya no soy yo, es la familia; lo que existe es el otro; el sistema de mayor dimensión llamado, en este caso, familia.

Esto que en apariencia resulta razonablemente comprensible, no está integrado a nosotros, creemos que lo comprendemos correctamente, pero no es parte de nosotros.

- Hijo tú ves doble. -Le dijo un padre a su hijo.
- Eso no es cierto papá -respondió el niño-,
si fuese así vería cuatro lunas en lugar de las dos que veo,

Esto está ocurriendo en nosotros constantemente.
Casi en cada momento del día cometemos el mismo error que cometía el hijo que veía doble: asumimos de manera inmediata que nuestra consciencia personal es el mundo, que de alguna manera una realidad "objetiva" externa es percibida por nosotros en su totalidad.
¿Qué nos hace creer que lo que vemos, oímos o sentimos es la realidad?
¿No nos hemos parado a pensar que otros pueden estar percibiendo una experiencia diferente a la nuestra?
¿Qué es lo que nos hace creer que todos ven doble?

Preguntémonos por un momento con total y absoluta sinceridad:
- ¿Puedo confiar en mi mente?
- ¿Soy competente para pensar?
- ¿Soy eficaz?
- ¿Soy idóneo?
- ¿Soy suficiente?
- ¿Me basto por mí mismo?
- ¿Soy buena persona?
- ¿Estoy satisfecho de mí?
- ¿Soy congruente entre mis ideales y mi conductas?
- ¿Soy merecedor de respeto, éxito y felicidad?
.......

Vuelve de nuevo a preguntarte:
- ¿Realmente puedo (o no puedo) confiar en mí mismo?
- ¿Por qué?
- ¿Realmente soy (o no soy) competente para pensar?
- ¿Por qué?
- ¿Realmente soy (o no soy) eficaz?
- ¿Por qué?

......sigue haciéndote este mismo tipo de preguntas con todas las cuestiones anteriores.

Nosotros no experimentamos realmente el mundo externo, sólo captamos una porción muy refinada del mismo, una porción que seleccionamos para poder sobrevivir.
Necesitamos generalizar, distorsionar y eliminar para poder manejarnos en el mundo, pero esas mismas generalizaciones, distorsiones y eliminaciones son las que hacen que nuestra comprensión de la realidad sea parcial y deformada. Vemos la realidad de una forma sesgada y subjetiva, por eso importa muy poco cuáles hayan sido tus respuestas en el ejercicio de preguntas anteriores, porque la única respuesta válida es: Depende.
Depende de un montón de factores y de los términos de referencia que osemos, y con qué lo comparemos.
Lo que ocurre es que en la mayoría de los casos tomamos las opciones de acción, sin realmente reflexionar.

Esas tres funciones de nuestra consciencia, a las que me refería antes, son las que nos permiten ver una o dos lunas, responder automáticamente y no pararnos a ser por un instante conscientes de lo que estamos haciendo, y en este caso respondiendo.

Vamos a aclarar el significado y el por qué de los tres conceptos: generalizaciones, distorsiones y eliminaciones, que son las estrategias mentales que nos hacen deformar la realidad, creyendo ver lo que ni es.

LAS GENERALIZACIONES:

Son un proceso mental por el cual consideramos como si fuese la totalidad una parte de lo observado. Esta capacidad de nuestra mente resulta imprescindible para comprender, para percibir, para memorizar, ya que nos permite reconocer y manejar los grandes grupos de similitudes, géneros, especies, etc.

Por ejemplo: si paseamos por una arboleda, sabemos que lo que nos rodea es vegetación, son árboles, y si no nos resulta necesario, no tenemos que realizar el esfuerzo por identificar la especie concreta de cada árbol, ni de cada planta con la que nos vamos encontrando. Pero lo que ocurre muy frecuentemente es que utilizamos la generalización de forma incorrecta, la mayoría de las veces por pereza, o negligencia. Me ocurrió un percance con un perro, y generalizo afirmando que los perros son peligrosos. Discuto con alguna persona, y generalizo afirmando que con tal individuo no se puede hablar.

Con la autoestima, las generalizaciones actúan del mismo modo. por las circunstancias ambientales que fueran, en cierto momento, quedé bloqueado física e internamente, y desarrollo la creencia generalizadora de que " yo no soy capaz de...". De una, dos o diez incluso experiencias frustrantes proyecto una generalización de que todas las situaciones similares van a ser iguales.

LAS ELIMINACIONES:

También se encuentran presentes constantemente en nuestra vida. Como los otros dos procesos mentales, las utilizamos para poder fijar la atención en algo concreto, o para seleccionar un objetivo al que pretendemos llegar.

Cuando las eliminaciones son empleadas para no querer ver trozos o aspectos de la realidad objetiva que nos rodea, estamos transformando algo que nos resulta beneficioso en algo destructor. Eso es lo que nos ocurre cuando no vemos las muestras de arrepentimiento de alguien que nos ofendió y nos lo manifiesta posteriormente; o, tomando el ejemplo anterior, tampoco nos percatamos de los cientos de perritos simpáticos y cariñosos.

LA DISTORSIÓN:

Es la capacidad para alterar la realidad, es la más desarrollada de las tres citadas, ya que opera automáticamente y sin tener constancia de ella. Merced a esta facultad percibimos colores y vemos masas sólidas, en donde sólo existe el gris y reflejos de la luz o espacios intermoleculares; también nos faculta para crear arte transformando lo que percibimos objetivamente en elementos abstractos y subjetivos.

Cuando la distorsión se extravía se deforma exageradamente, surgen las alucinaciones aunque estas no son tan extrañas como creemos (distorcionadamente). Vemos cosas que no existen, por ejemplo: rechazo donde lo que hay es un gesto producido por un malestar orgánico, voces insultantes donde lo que realmente ocurre es que esa persona ha tenido una discusión con su jefe, gestos de ignorarnos donde existe cansancio, avasallamiento en lugar de necesidad de afecto, y muchas cosas más.

Y démonos cuenta que a pesar de todas las alteraciones que nos ocurren (Distorsiones, Generalizaciones y Eliminaciones), constantemente afirmamos que "no vemos doble, que si fuera así veríamos cuatro lunas en vez de las dos que hay"

Y de nuevo la pregunta:
                                      ¿Por dónde empezar?
Y la respuesta es la misma:
                                       ¡Por el principio!
Y ese principio es comprender y aceptar que VEMOS DOBLE, ya que éste es el único medio para ir al oculista y corregir la bizquéz.
Nos creemos que el uso apropiado de nuestra consciencia es automático, es innato, está "instalado"de forma natural, que no hay que desarrollarlo y aprender a usarlo, y nos damos cuenta de que la autoestima es el resultado de un mayor o menor equilibrio entre consciencia, relaciones y reacciones.

                                                                 CONSCIENCIA

                                           Supervivencia                        Relacionamiento


                                                             Desarrollo Personal
                                                         
                                   Búqueda del placer                       Huída del esfuerzo
                                   o la satisfacción                            o del sufrimiento

Aquí es donde entra a operar el Desarrollo Personal para ampliar nuestra consciencia y establecer NUEVOS MARCOS DE REFERENCIA, alcanzando un pleno desarrollo de nuestros NIVELES LÓGICOS (formación de nuestra autoimagen).

Los marcos de referencia son como los límites que para cada uno de nosotros tienen las cosas, los conceptos, lo que significan las cosas. Son el conjunto de valores, creencias y criterios que tenemos sobre algo. Los marcos o términos de referencia son las guías que nos proporcionan el o los caminos a seguir. Estos pueden ser limitantes o expansivos, y que consigamos o no una cosa va a depender de la perspectiva con la que la miremos, y nuestra mirada va a estar mas o menos enfocada, en función de la dimensión de citados términos.
Si nuestros marcos son estrechos, es como si hubiésemos estado toda la vida encerrados dentro de una jaula o una pecera, con las paredes pintadas con dibujos, pensando que aquello es la realidad o la totalidad de lo que existe; y si ahora derribamos las paredes podremos ver el exterior, el mundo real.

Este proceso de cambio de visión o comprensión, depende de pasar de una actitud de víctima a una actitud de RESPONSABILIDAD.
Lo curioso es que todos tenemos ya esa responsabilidad, lo que ocurre es que nos negamos, en muchos casos, a aceptarla o asumirla por pereza, apatía, comodidad, miedo o negligencia.
¿ Qué ocurriría si en este momento te vieses obligado a asumir esa responsabilidad cósmica que ya tienes?

A continuación vamos a realizar un ejercicio sencillo de mucho significado. Sigue las intrucciones que se irán dando, aceptando como ciertos los planteamientos que se relatan tal como si ello fuera completamente real.

El Visitante de Lejos:

Hasta este momento de tu vida has permanecido en estado de amnesia total, y no podías recordar la realidad de los hechos antecedentes a tus recuerdos actuales.

Creías que eras una persona y que el resto de mujeres y hombres también lo eran.
Creías que tenías tu vida, y cada uno de los demás la suya y que cada cual hacía su camino.
Todo eso es falso.
Lo cierto es que tú eres un ser de "otra dimensión", que fue enviado al planeta Tierra a cumplir una Misión,pero que debido a las condiciones climáticas, atmosféricas y alimenticias, poco a poco fuiste narcotizándote hasta perder la consciencia y vivir en un estado de amnesia permanente.
Ahora, un cierto órgano que existe en ti se está agitando a causa de la falta de un alimento energético que traías desde tu origen, y eso unido a ciertos contactos con algún que otro congénere, está produciendo en ti ese despertar y te encuentras que la realidad es ésta:

Al llegar a la tierra encontraste a una especie de simios "semi-inteligentes", educables y condicionables fácilmente. Tú los adiestraste, condicionaste, enseñaste y los programaste.
Los adiestraste tan hábilmente que tuviste presente hasta el más mínimo detalle, lo que debían de hacer, cómo comportarse a tu alrededo, cuáles de ellos permanecerían contigo y cuáles no. En fin, todo lo programaste, hasta el más mínimo detalle.

Después de que eso ocurriera, se comenzó a presentar en ti la intoxicación, y sin darte cuenta olvidaste todo tu trabajo. Lo cierto es que todo lo que has hecho hasta ahora tú lo planeaste y programaste deliberadamente, y los "simios" hemos seguido tus instrucciones al pie de la letra.

Ahora te está llegando un mensaje procedente de tu "planeta", que te ha sido transmitido por los sofisticados medios de que disponéis allí, y eso es lo que te ha hecho comenzar a despertar de tu amnesia.
Pero para salir completamente de tu estado sonambúlico, y completar tu Misión, sin la cual no podrás volver jamás a tu país de origen, has de cumplir las instrucciones siguientes que se te transmiten.

DEBES RECORDAR LO SIGUIENTE

* ¿ Por qué y para qué adiestraste y programaste a los simios que hay en tu vida para que hicieran las cosas que han hecho?

* ¿ Por qué y para qué escogiste a estos simios en concreto para tus interacciones más frecuentes?

* ¿ Por qué nos programaste y educaste para hacer lo que hemos hecho, y de la manera que lo hemos hecho?

* ¿ Qué has venido a hecer a este planeta?

* ¿ Qué estás haciendo para cumplir tu misión?

Sólo de ti depende que puedas regresar, te queda muy poca reserva de energía, cuando se te acabe te desvanecerás definitivamente.

Si quieres sacarle al máximo beneficio al ejercicio que acabas de realizar, te recomiendo que plasmes por escrito cada una de las respuestas que has pensado.


Hasta la próxima amig@s! De corazón a corazón...


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Viviendo aquí y ahora: EL DECRETO DE LA PALABRA Y LOS PENSAMIENTOS...

Viviendo aquí y ahora: EL DECRETO DE LA PALABRA Y LOS PENSAMIENTOS...:                                         EL DECRETO DE LA PALABRA Y LOS PENSAMIENTOS...                         "Un mal hábito entr...

EL DECRETO DE LA PALABRA Y LOS PENSAMIENTOS...

                                       EL DECRETO DE LA PALABRA Y LOS PENSAMIENTOS...

                       "Un mal hábito entra como un huésped, se une a la familia 
                   y, finalmente se hace con el control"...
                                                                           El Talmud


Existe un mecanismo por el cual la identidad impostora puede alterar nuestro estado de ánimo y es la utilización del lenguaje. El lenguaje no sólo describe, sino que crea nuestra realidad. Las personas abren "cajones emocionales" de manera rápida y automática. El tipo de "cajones emocionales" que abren depende de las experiencias que asociemos a esas palabras.

El hecho de que el lenguaje tenga acceso a este mundo emocional personal, íntimo e intransferible, tiene mucha lógica si entendemos que todos usamos las palabras para interpretar lo que nos sucede. Es através de nuestras interpretaciones y valorizaciones de aquellas cosas que nos pasan, como vamos generando nuestras certezas y convicciones que, poco a poco, van configurando nuestra identidad, nuestra personalidad. Son estas convicciones instaladas a nivel inconsciente las que se convierten en puntos de referencia a la hora de determinar cuál va a ser el significado que vamos a otorgar a ciertos eventos.

Recordemos que las palabras tienen un enorme poder a la hora de afectar al tipo de experiencia que creamos. 

Las palabras no se las lleva el viento sino que crean realidades. Busca palabras para ayudar y no para anular. Tal vez te sorprendas de lo que empiece a suceder.

" Estamos encadenados a formas de movernos, a formas de pensar y a formas de percibir y sentir. Somos esclavos de nuestros propios automatismos " (F. M. Alexander)

Nuestra identidad impostora, aquella que pretende que la tomemos por quienes somos en realidad, precisa estar a cargo de las emociones, ya que es así como va a controlar nuestra percepción. De esta manera consigue que tengamos las evidencias que ella necesita que tengamos para poder mantenerse en su lugar.
Así, por ejemplo, si nos hemos identificado con una personalidad depresiva, es necesario que se genere una percepción que anule todo lo bello y agradable de la vida, todo aquello que sea luminoso e inspirador y lo sustituya por lo oscuro y desagradable. Por eso, la persona deprimida no ve nada ilusionante, porque su percepción se encarga de teñirlo todo ne negro.
No es sencillo que una persona que sufre tanto y que contagia su sufrimiento a tantos otros se abra a la posibilidad de que es ella misma, sin saberlo, la que pueda estar generando esas emociones disfuncionales. Por eso es por lo que necesitamos movernos en dos planos, el de lo que parece que es y el de lo que realmente es, el plano de aquello de lo que somos conscientes y el plano de lo que somos inconscientes.

Ahora puede ser interesante saber cómo se las arregla nuestra identidad impostora para fabricar esos estados de ánimo que, a su vez, alteran la forma en la que vemos las cosas.
Nuestra identidad impostora toma los mandos de nuestra atención, nuestra identidad hace que nos fijemos sólo en eso que quiere que nos fijemos y que no veamos nada del resto. Si yo, por ejemplo, entro a una habitación y sólo veo aquello que me disgusta, no habrá espacio en mi mente para ver aquello que sí que me gusta.

Vamos a hacer un pequeño ejercicio para entenderlo con más claridad. Te voy a pedir que durante medio minuto gires la cabeza hacia atrás, hacia la izquierda y hacia la derecha, y busca algo de color amarillo......

Supongo que, cuando te he pedido que hagas el ejercicio, habrás intentado encontrar todos los objetos de color amarillo. Ahora, me gustaría preguntarte por aquellos objetos que tienen color morado. Si no has visto ninguno, gira de nuevo la cabeza y, por favor, busca. Nuestra atención es selectiva y tiende sólo a ver lo que se busca de forma activa.
Te pondré otro ejemplo. Si tu estás pensando en comprarte un coche rojo o negro, verás cómo empiezas a ver muchos coches de ese color.
Este fenómeno tan sorprendente se debe a que en el tallo del cerebro existe una estructura, llamada Sistema Reticular Activador Ascendente (SRAA) cuya misión es dirigir la atención hacia aquello que es más relevante para nosotros. Nuestra atención es selectiva y, por eso, "lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo muestra"

Una de las maneras más rápidas y potentes para llevar nuestra atención a un determinado lugar es por medio de las preguntas. Toda pregunta es una invitación a mirar en una dirección determinada. Tal vez por eso, Einstein nos decía que la clave no es encontrar la respuesta a viejas preguntas, sino hacernos nuevas preguntas, preguntas que nunca antes nos hayamos formulado.

Para entrenar el dominio del foco de atención, hay por lo menos dos estrategias muy útiles y prácticas:
La primera consiste en poner toda nuestra atención en lo que estamos haciendo en cada momento. Sería como si aceptáramos que donde estamos y lo que estamos haciendo en este preciso momento es lo más importante de todo, es decir, que ni quisiéramos estar en otro lugar ni quisiéramos estar haciendo otra cosa diferente. Cuando nos abrimos al momento presente, cuando lo  aceptamos, cuando actuamos como si lo hubiéramos elegido, entonces trascendemos nuestros límites mentales y empezamos a descubrir cosas que previamente estaban veladas a nuestros ojos.
Las personas que se quedan encerradas durante semanas y meses en la pregunta constante de "¿por qué a mí?", sin ser conscientes de ello, generan una enorme tensión interna que se asocia a un aumento de las cifras del cortisol en sangre. El cortisol es una hormona que segregan las glándulas suprarrenales de manera fisiológica. Estas glándulas están situadas encima de los riñones. Cuando los niveles de cortisol en sangre son los normales, no surge problema alguno. Sin embargo, cuando nos apresan estados de ánimo como la ira, el miedo o la deseperanza, se elevan los niveles de cortisol y ello entorpece el funcionamiento del sistema inmunitario, que es precisamente el que nos debe proteger frente a bacterias, virus y tumores.
Los estados de ánimo negativos generan daño cardiovascular y digestivo, además de favorecer la impotencia y la infertilidad.

"El verdadero encuentro entre los seres humanos no sólo es uno de los mejores antidepresivos que existen, sino que además prolongan la vida."

Muchas veces lo más relevante no es impartir conocimientos o dar explicaciones, sino hacernos preguntas que nos permitan explorar cosas que previamente ni nos habíamos planteado.

Ya hablamos de dos de los tres elementos de los cuales toma el mando nuestra identidad impostora; el lenguaje y la atención. Y el tercer elemento al que ha de tener acceso nuestra identidad es nuestro cuerpo, nuestra fisiología.

"Estamos encadenados a formas de movernos, a formas de pensar y a formas de percibir y sentir. Somos esclavos de nuestros propios automatismos."

Dado que no podrían existir ni emociones ni estados de ánimo si no tuviéramos cuerpo, el acceso directo al cuerpo produce de forma muy rápida un cambio emocional. Se puede acceder a las emociones a través del cuerpo de varias maneras.
La primera de ellas es la postura, el nivel de tensión muscular y la manera de movernos. Tan acostumbrados estamos a pensar que todo se controla desde la cabeza y a través del pensamiento, que muchas veces nos resistimos a creer que un simple cambio de postura o en la forma de movernos pueda tener un impacto tan grande en nuestra manera de sentir, percibir y razonar.
Si tu haces ejercicio físico tal vez hayas tenido la siguiente experiencia: 
Has tenido un día complejo con gente de comportamiento difícil, con reuniones interminables y te sientes sin energía, agotad@ física y mentalmente. Le has dedicado tiempo a reflexionar sobre todo lo acontecido, has pensado y pensado sobre ello, y no notas ni más claridad ni menos tensión y, por supuesto, tu nivel de agotamiento no ha cambiado. Entonces decides ponerte unas zapatillas y ropa un poco cómoda, y sales a correr. Al principio los pensamientos te bombardean, pero llega un momento en el que empiezan a pararse, y tu estás mucho más en lo que está, esto es corriendo. No sería extraño que cuando hubieras terminado de correr te sintieras con mucha más energía y claridad, y que te sintieras menos tenso y más capaz de ver los acontecimientos desde otra perspectiva.
Curioso que el cuerpo haya sido capaz de resolver lo que la cabeza, por más que lo intentara, no conseguía. Para que te hagas una idea de la importancia de mover el cuerpo, de pasear ligero, de hacer algo de ejercicio, te diré que no sólo está asociado con una reducción de la muerte prematura, sino que también produce un aumento de la generación de neuronas en las áreas cerebrales que son necesarias para llevar a cabo nuevos aprendizajes.

"Muchos hábitos cierran puertas y lo que tenemos que hacer es abrirlas a baso de prestar mayor atención a lo que hacemos."

El cuerpo es el inconsciente, y por eso, cuando tú cuidas tu cuerpo, cuidas tu mente, y cuando cuidas tu mente, también cuidas tu cuerpo.


Hasta el próximo encuentro amig@s!
De Corazón a Corazón

domingo, 25 de febrero de 2018

LA GESTIÓN EMOCIONAL.."EN CALIENTE" Y "EN FRÍO"




Sólo podemos dar inicio a la gestión emocional cuando hemos conocido e identificado nuestras emociones, es decir, cuando las vemos venir, cuando somos conscientes de que llegan y queremos ser nosotros los dueños de sus reacciones ante el estímulo. La gestión emocional empieza en esa milésima de segundo que hemos llamado "Libertad".

Dividimos la gestión emocional en dos momentos, uno que llamamos "en caliente" pues se hace en el espacio que se da entre el estímulo y la reacción, o sea, en el momento en que las emoción se está sintiendo en el cuerpo. Y al otro lo llamamos "en frío", pues se hace después de que ha pasado la emoción y tiene un carácter más analítico, más reflexivo.


LA GESTIÓN EMOCIONAL "EN CALIENTE"

Cuando identificamos y reconocemos que estamos sintiendo una emoción es cuando empieza esta primera fase de gestión emocional, esto es, cuando hemos notado en el cuerpo sus reacciones fisiológicas y estamos dispuestos a decidir qué hacer con esa energía.
En ese instante en que somos libres tendremos siempre tres estrategias posibles a seguir:


  1. Sentir la emoción en el cuerpo y dejarla ir, sin hacer nada con ella.
  2. Sentir la emoción en el cuerpo y buscar una alternativa que sea diferente a la que ella siempre nos suele llevar para descargar la energía.
  3. Sentir la emoción en el cuerpo y dejarnos llevar por su energía primitiva, instintiva.
Poner en práctica la Inteligencia del corazón implicará sobre todo entrenarse en la primera estrategia, es decir, la que consiste en permanecer imparcial e inmóvil ante aquello que sucede en nuestro interior. Será acoger lo que nos ocurre sin juicio, pero sin hacer nada con ello, sólo observarlo hasta que desaparezca. Des-identificarse para conocerlo y dejarlo ir con la respiración. 
"¿ Qué se supone que tengo que hacer? ¿No hacer? ¿Cómo lo hago?"

Este no hacer te sugiere observar, indagar lo que te ocurre dentro con la calma y la tranquilidad de tu Observador, de tu verdadero Yo , sin dejarte arrastrar por la fuerza de esa energía que proviene de las emociones.

Si queremos conocernos, debemos conocer todas las emociones que nacen en nosotros, ya que son ellas las que nos abrirán otras puertas en nuestro interior.
Para conocerlas, tenemos que indagar, observando dónde se van colocando en el cuerpo hasta que su energía se agote. Eso quiere decir que debemos "Des-identificarnos" de ellas. Por eso esta primera estrategia será la más complicada de las tres y la que requerirá más práctica, más entreno.

La respiración aquí será nuestra mejor aliada. Respirar conscientemente nos asegura que completamos bien el círculo abdominal del aire, destensando los músculos y calmando las primeras reacciones fisiológicas que aparecen. Aprender a respirar bien y a tranquilizarse es fundamental para poder gestionarse emocionalmente.

Si queremos entrenarnos en el "no hacer", que nos lleva a la imparcialidad y ecuanimidad en el sentir, seguiremos estos pasos, para realizar la primera gestión " en caliente " :

  1. Reconocer la emoción: deberemos estar presentes para observar aquello que ocurre en nuestro cuerpo. Esta observación puede ser muy fisiológica. Por ejemplo, nos preguntaremos ¿Dónde siento hormigueo en el cuerpo? ¿Qué músculos se me están tensando? ¿Tengo la boca seca? ¿Me sudan las manos? ¿Cómo me late el corazón? Nos dedicaremos a indagar lo que ocurre en nuestro cuerpo como si fuese de otra persona; nos distanciaremos de lo que nos ocurre y sobre todo no nos juzgaremos. Sólo observaremos. Esto no quiere decir que dejemos de sentir el cuerpo, sino todo lo contrario: nos permitimos sentirlo en el cuerpo, mientras lo observamos.
  2. Permitir la emoción: acogernos, aceptando sin juicio, todo aquello que nos ocurre, distanciándonos de ello. Aceptaremos todo lo que sentimos sin ponerle etiquetas de bueno o malo. Seremos nuestro mejor amigo.
  3. Sentirla: permitiremos que se mueva por nuestro cuerpo, ayudándonos de la respiración consciente. Obsevaremos también el dolor cuando llegue acompañando a la emoción.
  4. Dejarla ir: esperaremos en esa observación a que la emoción desaparezca. Como hemos visto, su duración es limitada. Si sólo la observamos, sin juicio,hará su recorrido y luego desaparecerá.
La práctica de la meditación nos ayudará a llevar a cabo este proceso con mayor facilidad, pues estaremos entrenados a estar presentes, a estar en el aquí y ahora. Estaremos entrenados a des-identificarnos de las emociones y a verlas venir, así será más difícil que nos arrastren con su fuerza primitiva.

Sólo el silencio interior nos permitirá llevar a cabo este proceso de gestión emocional en caliente.

La libertad en nuestro interior sólo podrá darse si contamos con un silencio que nos permita observar y, sin juicio, aceptar lo que nos ocurre. No será posible conseguir ese silencio con prisa.

Es en este silencio del no juicio, del no hacer y del observar, cuando el Verdadero Yo está presente y se coloca en su banqueta del carruaje, desde donde dará luego las órdenes para actuar, una vez pasada la tormenta emocional.

¿Cómo podemos regular la rabia para que no nos arrastre con su energía?

Antes que nada nos des-identificaremos de ella e intentaremos observarla respirándola; sin embargo, si ésta llega a ser muy intensa necesitaremos hacer algo con ella. ¿Qué podemos hacer en ese caso, además de contar hasta diez, como nos sugiere la sabiduría popular?

  • Llevaremos nuestra atención a la respiración abdominal para relajarnos.
  • Tomaremos distancia temporal y física con respecto al acontecimiento, así como respecto a la persona que sentimos que nos ha provocado.(por ejemplo salimos unos minutos a caminar, a tomar el aire)
  • Haremos ejercicio físico para canalizar la agresividad; podríamos ir a correr después del trabajo, a bailar, a lanzar un gran grito en medio de la montaña, etc.
  • Aceptaremos nuestra responsabilidad en lo que sentimos. Recordaremos que las emociones nacen en nuestro sistema de creencias; por tanto, ante una misma situación podemos reaccionar de diferentes formas. Además somos nosotros los que decidimos -consciente o inconscientemente- cómo lo hacemos. Aceptaremos que nos hemos enfadado y que ese enfado nos viene a contar algo sobre nosotros mismos que podremos descubrir cuando hagamos la "gestión en frío".
  • Recordaremos que después de la tormenta siempre, siempre viene la calma. Será entonces cuando, si lo consideramos necesario, nos volveremos a acercar al acontecimiento y a la persona para comunicar nuestro punto de vista con asertividad. 
Todas las emociones son energía que una vez generada no puede quedar atrapada en el cuerpo; por tanto, o la observamos con gran entereza hasta que desaparezca o necesitaremos canalizarla de una forma que no sea nociva ni para nosotros mismos ni para nuestro entorno.

En cuanto empieza a ser dueño de sus emociones, las reconoce, las acepta, pero no tiene por qué dejarse llevar por sus estrategias habituales, puede cambiarlas.
El teatro nos concede estos espacios para experimentar a través de las improvisaciones de otras formas de reaccionar ante los mismos estímulos, nos permite convertirnos en otros para probar: ¿ Qué pasaría si en lugar de hacer aquello hago esto ?

Una actitud de juego, de humor y de explorar será muy bienvenida para esta parte de la gestión emocional, pues nos damos cuenta de que no hay nunca nada tan serio ni tan inmutable. "Cambia, todo cambia" dice la canción de Mercedes Sosa; el cambio no necesita de nuestro visto bueno, por tanto mejor jugar con él formando parte activa.


Hata el próximo encuentro!!! Os deseo una excelente semana para tod@s!!
De corazón a corazón...





lunes, 18 de septiembre de 2017

Viviendo aquí y ahora: SOY MI MEJOR AMIG@

Viviendo aquí y ahora: SOY MI MEJOR AMIG@

SOY MI MEJOR AMIG@



En el aprendizaje de esta primera competencia que es la de reconocer e identificar las emociones será muy útil prestar atención a la respiración. Si nos fijamos en cómo respiramos cuando estamos tranquilos observaremos que al inspirar el aire éste llega hasta el abdomen y al espirar sale con calma; sin embargo, cuando estamos alterados emocionalmente, el ritmo respiratorio cambia y los músculos empiezan a tensionarse. Así que las primeras señales que nos da el cuerpo para advertirnos de que una emoción empieza el proceso de posesión son: la respiración y la tensión muscular.
En cuanto tengamos la mínima sospecha de que estamos sintiendo algo- por ejemplo, si al observar cómo respiramos decubrimos que el aire sólo llega hasta el pecho y ya no baja hasta el abdomen, y que por ejemplo, nuestros hombros están subidos como si dijéramos "no sé"- estaremos casi con toda probabilidad delante de una reacción emocional.
Será entonces cuando deba dar inicio el reconocimiento, y la gestión o manejo de esa emoción.

Podemos imaginar esta situación como si estuviéramos viendo una obra de teatro en las que las emociones son personajes. Primero aparecerá el Miedo disfrazado de negro, con los pelos de punta y temblando; él nos dirá "tengo miedo a no hacerlo bien, tengo miedo a no decir lo apropiado con esta reunión de trabajo, tengo miedo a que me echen, tengo miedo a quedarme sin dinero, sin mujer, sin casa, sin coche, sin nada...¡¡Tengo miedo!!". Ante este personaje que se nos muestra en su vulnerabilidad, aparece otro vestido de militar y con una pistola en la mano que le dice "¡Te quieres poner las pilas desgraciado! ¿No te cansas de repetir siempre lo mismo? ¡Me tienes harto con tantos miedos! ¡Al final se van a dar cuenta todos en la oficina de que eres un miedica y entonces tendrás que atenerte a las consecuencias!".
Como vemos, en escena han aparecido dos personajes que son dos emociones, el Miedo y la Rabia, pero ¿dónde está el yo, dónde está nuestro Verdadero Yo?
En este caso no está, está completamente poseído por la lluvia de emociones resultante de un sinfín de procesos acción-reacción.
Imaginemos ahora que el Verdadero Yo aparece en escena, se quita la máscara y mira cara a cara a sus emociones...¿Qué es lo que les dice?


  • Miedo, tienes derecho a estar allí, por eso estás. Pero soy yo el que decide qué haremos en esta reunión, y no tú, ¿te parece bien?.
  • Rabia, con tu enfado no lograrás que el miedo deje de ser miedo. ¿Te parece si nos aceptamos ahora con este miedo, y trabajamos con cariño y no a base de pistoletazos para conseguir confianza en nosotros mismos?

Cuando descubrimos una emoción en nuestro interior, no importa cuál, la acogemos  y nos permitimos sentirla. Nos convertimos en nuestro mejor amig@, que no nos juzga, que nos comprende y que nos deja el espacio para que manifestemos aquello que nos ocurre.

La actitud que corresponde cuando nos encontramos presos de una emoción es la de sentirla y observarla, sin juicio, sólo con aceptación. Puede que algunas de ellas nos provoquen mucho dolor, y en este caso haremos lo mismo: nos des-identificaremos del dolor y lo observamos. Como hemos comentado anteriormente, observar quiere decir indagar, mirar qué hace, cómo se comporta esa emoción: ¿dónde se coloca en el cuerpo? ¿Qué me provoca? ¿Qué tendría ganas de hacer? ¿Qué tendría ganas de decir? Lo observamos todo como si viésemos una obra de teatro, pero no hacemos nada, sólo miramos y la sentimos en el cuerpo con aceptación.


Aprendo a Ser Libre

La libertad se conquista, por supuesto, y se ha conquistado y sigue conquistándose con la lucha de muchas personas en el ámbito social, político y económico. Sin embargo, en nuestro universo interior sólo la podemos conquistar nosotros mismos; no caben las manifestaciones, ni las caceroladas, ni las revoluciones con antorchas, hoz o martillo. En nuestro interior la libertad se conquista con nuestra conciencia.

Para convertirnos en seres libres desde el interior hacia el exterior necesitamos, antes que nada, aceptar que no somos libres. Cuando aceptamos que nuestro carruaje todavía no es guiado por la voluntad del señor/ra que se sienta dentro, sino que es dominado por los caballos o el cochero. Sólo cuando nos damos cuenta de que cada vez que nos sobreviene una emoción no logramos decidir si queremos o no hacer algo con ella es cuando damos el paso hacia la libertad interior.

Las emociones son respuestas automáticas que proceden de nuestras creencias; y cuando hay automatismo no hay elección. Así, la libertad interior empezará cuando entre el estímulo y en nuestra reacción haya conciencia de elección.

Ser libre no significa solamente tener una constitución repleta de derechos civiles, sociales y políticos o una carta de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que también, sino cultivar en un@ mism@ la capacidad de observar aquello que sentimos y decidir si queremos o no llevar a la acción la energía (el instinto) de esa emoción.
La libertad interior dura milésimas de segundo, hay que ser muy rápi@ para no convertirse en esaclav@s de los caballos emocionales o de los pensamientos que llevan a esas reacciones emocionales. Cuanto más cultivemos  la práctica de la observación, más habilidad tendremos para ver lo que nos está ocurriendo sin juzgarlo, des-identificarnos de ello y decidir qué hacer, en función de aquello más beneficioso para nosotr@s mism@s y para nuestro entorno.

La libertad está a milésimas de segundo entre el estímulo y nuestra respuesta o reacción ante esa situación:

(¡Esos diez segundos son la posibilidad de hacerme una mujer libre y no esclava!)

Esas milésimas de segundo, que son la puerta de nuestra libertad, sólo podemos dárnoslas cuando nos hemos acostumbrados a observarnos siendo capaces de ver llegar las emociones. Mientras sólo nos demos cuenta de nuestras emociones por el resultado que ellas tienen en nosotros cuando ya las hemos manifestado, seguiremos siendo esclavos en una sociedad que clama y se vanagloria de las libertades conquistadas.

La libertad interior es entonces una conquista individual fruto del trabajo personal y de la autoconciencia.
Con el desarrollo de la inteligencia emocional gracias a la autoeducación emocional podemos lograrlo; después la inteligencia del corazón nos enseñará de qué forma usar esta libertad, nos dirá qué criterios, qué valores usar a la hora de decidir qué hacer con esa emoción.
También habrá que tener en cuenta a la hora de decidir, se deberá recordar que todas nuestras acciones tienen consecuencias (ésta sí que es una ley universal); por tanto será recomendable tener en cuenta las consecuencias que nuestras acciones y palabras tendrán cuando nos encontremos gestionando cómo manifestar nuestras emociones.


Gestiono, No Reprimo

Reprimir es una actitud de rechazo o desaprobación de lo que sentimos. Cuando reprimimos, emitimos sobre ello un juicio desfavorable que nos lleva a sentenciarlo al fondo del armario interior. La represión es todo aquello que decidimos no sentir porque no aceptamos que forma parte de nosotros, en la represión no hay elección; automáticamente sentenciamos al exilio de nuestra personalidad aquello que no es de nuestro agrado consciente o inconsciente.

Si desarrollamos nuestra inteligencia emocional podremos aceptar todo lo que sentimos, porque sabremos que las emociones no son clasificables en buenas o malas, sino lo que sí es clasificable es lo que hacemos con ellas, y eso puede depender totalmente de nosotr@s si tomamos conciencia.

Debido a la educación que la mayoría hemos recibido, tendemos a reprimir todas aquellas emociones que nos han enseñado a que son malas. Es posible que esas emociones se hayan clasificado de malas porque si se manifiestan debocadamente-es decir, sin ningún grado de conciencia individual-podrían provocar unas consecuencias poco bondadosas; sin embargo, esto no quiere decir que sólo el hecho de sentirlas sea malo. Es de suma importancia entender bien la diferencia entre sentir una emoción y actuar según la energía provocada instintivamente por esa emoción.


                                    SIN EDUCACIÓN EMOCIONAL

                       sentir una emoción=actuar según la energía primitiva
                                       Ej. Siento rabia=grito agresivamente



                                    CON EDUCACIÓN EMOCIONAL 

                           sentir una emoción#actuar según su energía
                      sentir una emoción=actuar según la alternativa que el individo
                                                    considera mejor
                    Ej. Siento rabia=respiro profundamente, siento en el cuerpo la
                    emoción y espero a que se me pase el enfado para decidir qué
                    hacer o qué decir.

Sentir una emoción es lo más normal del mundo, y sabemos ya que según nuestro sistema de creencias ante un determinado estímulo sentiremos un tipo de emociones u otras; pero ese sistema de creencias no es siempre consciente, por tanto las emociones se convierten en señales para que podamos conocer esas partes nuestras que quedan en la sombra. En consecuencia, será conveniente dar la bienvenida a todas las emociones que aparezcan. Y ¿cómo lo haremos? ¡Sí! Sintiéndolas con aceptación, sin juicio y con cariño. Sólo podremos dar esta bienvenida balinesa a nuestras emociones cuando sepamos que nosotros somos sus dueños, que seremos nosotros los que decidamos después qué hacer con ellas. Si ellas nos conducen a una buena o mala acción eso dependerá de nosotr@s y de cuán desarrollada tengamos nuestra inteligencia del corazón.

No deberíamos temer sentir emociones, deberíamos entrenarnos en su manejo antes de manifestarlas y conseguir que nuestras palabras y actos se alineen con nuestros valores más profundos. Entonces no tendremos miedo a sentir envidia (por ejemplo), porque sabremos que cuando la sintamos la aceptaremos pero no seguiremos esa energía destructiva que necesita ver sufrir a nuestro envidiado.

Cuando tenemos miedo de sentir, o de llegar adonde nos puede conducir aquello que sentimos, es cuando reprimimos. A estas alturas sabemos que no es saludable la represión, y no lo es porque esas emociones encerradas en el armario contraen nuestro cuerpo y su energía queda bloqueada en los músculos u órganos vitales.

Ciertyas emociones pueden llevarnos a reaccionar de tal manera que después podríamos arrepentirnos, y para evitarlo no debemos eludir esas emociones, sino entrenarnos en manejarlas para que estén a nuestro servicio y nos lleven a actuar como nosotr@s consideramos que es apropiado. Eso es lo que llamamos Libertad Interior.

En la próxima entrada al Blog trabajaremos con La Gestión Emocional "En Caliente" y "En Frio"


LA RESPONSABILIDAD SOBRE MI BIENESTAR ES SÓLO MÍA


¡Os dejo un abrazo de corazón a corazón!